jueves, 16 de febrero de 2012

Fotos antiguas para compartir el pasado

Hay muchas formas de contar la historia. Se puede volcar la historia en libros, documentales o museos. En Murcia, además, tenemos la historia que nos contamos unos a otros en una página de Facebook llamada Fotos Antiguas de Murcia. Rozando los diez mil seguidores, que de algún modo son también historiadores, en este pequeño espacio virtual se comparten fotos antiguas de ciudades y pueblos de la Región. Con más de mil quinientas fotografías y varios videos, a golpe de ratón es posible descubrir cómo era la plaza de Camachos por los años 50, antiguos conventos que ya no existen o fábricas que hoy día son carreteras o urbanizaciones.
Nos encontramos con Ángel Valdegrama, su creador, en una cafetería del Paseo Alfonso X el Sabio. Antes de sentarnos a tomar un café ya estamos hablando de lanzar a la página una pregunta que, seguro, traerá cola: ¿Por qué llamamos “tontódromo” a esta calle? Todos tenemos una teoría acerca del nombre, pero lo interesante es que en el grupo de Facebook se juntan cientos de voces para dar su versión, o la versión de sus padres, abuelos o tíos. Se trata de una curiosa forma de recuperar la historia de los rincones de toda la vida.
“Todo está prácticamente documentado, lo conocieron nuestros abuelos. Aquí mismo había un palacete a media altura del Paseo. Lo quitaron en los años 20 pero nadie hoy sabe que estaba, y esas cosas pienso que vale la pena divulgarlas. Hay gente que no sabe por dónde pasa todos los días, qué es este edificio o el otro (mirando al Convento de las Anas). Lo que quiero es crear la curiosidad en la gente joven, sobre todo. En principio la historia puede ser aburrida, pero si te cuentan que a esa calle llegó el rey tal o hubo un asesinato en el XIX, te crea una curiosidad y un interés. Y cuanto más sepas de tu ciudad, más la valoras.”
Ángel Valdegrama es un músico que ronda los 40 años de edad. Comenta que está documentándose para escribir un libro sobre la historia de la música y una de sus pasiones es la fotografía. De la historia y la fotografía surgió la idea de registrar cómo el tiempo pasa por los rincones de la Región.
“En realidad no fue algo premeditado. A mí me gusta la fotografía y quise colgar algunas fotos mías. Pronto me di cuenta de que la gente se iba agregando y se incitaba con el grupo. Empiezas a poner fotos de Murcia sacadas de los libros, vas a la biblioteca y subes otras y al cabo te das cuenta de que cada día la bola de nieve va creciendo. No fue una cosa consciente. Fue un poco casualidad.”
Quizás en la casualidad, en la naturalidad del grupo, reside su éxito. Según las estadísticas que Facebook genera, en enero de 2012, de los casi diez mil seguidores, poco más de la mitad están en Murcia.
“Me llama la atención la cantidad de gente de fuera. No sé hasta qué punto son fiables los datos pero está claro que hay murcianos en todos lados. Hay mucha gente de Iberoamérica. De Europa. En Rusia hay tres. ¡En Australia! Hicimos un video con algunas fotos y dio la vuelta al mundo, tuvo mucho éxito.”
Un éxito que podría pensar en explotar comercialmente, pero sin embargo Ángel se lo toma con calma.
“Las Fotos Antiguas no es una cosa mía, es un legado que afortunadamente han dejado los fotógrafos. Ellos sí son los protagonistas, que hicieron las fotos cuando la foto era una cosa de locos. Esa es un poco la idea, no quiero que perdamos la esencia del grupo.”
Llama la atención cómo una foto puede encender apasionantes debates entre muchas personas. Unos aportan datos históricos y otros datos cotidianos, y el resultado es una versión viva y cambiante de hechos que ocurrieron en el mismo suelo que pisamos hoy.
“Muchas veces la gente contradice la historia oficial. Te dice, “no, no, así no es porque mi abuelo lo vivió y no pasó así”. A veces la realidad no es como lo cuenta la prensa y los libros, por la razón que sea. Luego hay cosas muy interesantes que son las que quiero aportar cuando tenga un poco de tiempo. Que en tal foto de tal lugar hay una historia o una leyenda. La gente conoce muchas leyendas muy interesantes que darían para verdaderas películas. De la catedral hay mil historias. Y de Cartagena...”

 Se respira nostalgia en este espacio virtual.

“Te acuerdas de una casa que había en tu barrio que era una preciosidad y que ya no está y eso te mueve. Porque pasabas todos los días con tu abuelo, tuviste una aventura con tu novia… Murcia ha sufrido una transformación bastante considerable. Si supiéramos un poco más de nuestra ciudad, quizás la conservaríamos mejor.”
 En Fotos Antiguas de Murcia, Ángel se encarga de soltar la chispa del debate…
“Yo tiro el órdago y ya cada uno expresa lo que le parece. Creo que la curiosidad es lo que hace que la gente se agregue al grupo. Trato de encender el debate y que la gente se vaya informando de la historia de su ciudad, de cómo fue. Tampoco se trata de que seas un erudito, pero es cuando conoces las cosas que las respetas, las quieres y quieres que se conserven. Si no, te da igual que se caigan a pedazos, y eso es un poco triste. Pero no ya a nivel de arquitectura sino de costumbres, de tradiciones, fiestas… por ejemplo la Batalla de las Flores, y como eso hay muchas cosas que se hacían y ya no se hacen a nivel ciudad, barrio, pueblo. Tampoco se trata de que se haga otra vez, pero por lo menos que la gente lo sepa.”
“Tenemos que conservar el conocimiento sin necesidad de recurrir al archivo para saber cosas básicas que se hacían. Si el caramelo es una foto, un corto, un cómic… que eso te lleve a conocer tu ciudad, a pequeños detalles de cómo era, cómo se vivía.”
Es como estudiar historia de una forma muy natural, sin profesores ni alumnos, todos iguales aportando su granito de conocimiento.
“Lo bueno que tiene Fotos Antiguas es que hay un pequeño círculo de gente muy bien preparada, conoce muy bien la historia y aporta muchísimos datos. Por ejemplo, cuando tuvimos la foto de la última ejecución pública con garrote vil en España. Estas personas aportaron datos muy interesantes y con un lenguaje coloquial, porque hay libros o tesis que están muy bien, pero no todo el mundo las entiende o está dispuesto a leerlos. Aquí se usa un lenguaje normal, el que se usa en Facebook.
Tras un largo hasta luego, Ángel se marcha con dirección a la Plaza Santo Domingo, quizás imaginando a unos niños con boinas correteando entre la gente. En los portales puede ver toldos de tela roídos bajo los que se amontonan mujeres de largos vestidos y hombres de punta en blanco comprando seda o admirando alguna curiosidad. Pasan los caballos tirando de carros que desgastan los adoquines de piedra. Siente el olor de las castañas asadas y oye voces de vendedores reclamando público entre música de gramófono que asoma por alguna ventana. Se cruza con un extraño señor sosteniendo un aparato negro que reposa sobre un trípode de madera. En la retina registra una poderosa luz y escucha un ¡pah! que atrae a los niños de las boinas. Ángel sonríe y sigue su marcha por la historia de la ciudad.


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viernes, 10 de febrero de 2012

Los bebés robados en la Región buscan apoyos


La Asociación de Bebés Robados de Murcia se presentó esta semana dando detalles sobre la trama de tráfico ilegal de recién nacidos a nivel nacional y regional. En Murcia hay 40 casos de bebés robados al nacer declarados hasta ahora, de los cuales ocho están en la Fiscalía y entre tres y cuatro más serán presentados en los próximos días.
Inés Madrigal, presidenta de la Asociación, es uno de los bebés robados. Fue regalada en Madrid a su madre adoptiva por el doctor Vela, punta del iceberg de una red de corrupción que todavía se sigue desenmascarando. Madrigal y tantas otras personas que acudieron a la rueda de prensa en el Colegio Oficial de Farmacéuticos de Murcia son la prueba viva de que, entre las décadas de los años 50 y 80, hubo en España una red de tráfico de bebés que obtenía beneficios económicos por su venta.

Los cometidos de la Asociación de Niños Robados de Murcia son, según relató su presidenta: “Dar atención personalizada a los afectados que hoy en día se sienten solos ante su búsqueda. Buscar la verdad esclareciendo los hechos que llevaron a las irregularidades que existen.” Irregularidades como actas de nacimiento que reflejan un parentesco biológico demostrado falso tras realizar pruebas de ADN o bebés declarados fallecidos en el parto cuyos ataúdes resultaron vacíos al ser exhumados.
Madrigal recalcó la importancia de “concienciar a todos los murcianos sobre la gravedad del asunto, ya que esto le pudo pasar a cualquiera”. Para terminar, exigió el “apoyo y la solidaridad del Gobierno regional, sea de la ideología que sea, en la búsqueda de la verdad”, ya que, en la mayoría de los casos en la Región y en el resto del país, los implicados han encontrado demasiadas puertas cerradas y miradas a otro sitio negando las evidencias.
En varias ciudades de España ya se dan nombres propios de personas implicadas en la red de venta ilegal de bebés, desde personal médico hasta sacerdotes y monjas de la Iglesia (muchos centros de acogida de madres solteras y partos implicados en la red eran de dicha institución). Sin embargo, Inés Madrigal no quiso dar nombres a pesar de que mencionó que ya se han encontrado muchas coincidencias entre médicos y centros hospitalarios de la Región que pudieron estar implicados.
Junto a Inés Madrigal se presentó Jaume Buj, gerente de Neodiagnostica SL, Laboratorio de Genética y Toxicología Forense, encargado esa misma tarde de hacer las pruebas de ADN a las personas que se presentaran previo pago de 80 euros. A día de hoy, se ha cifrado en 800 los perfiles que se encuentran almacenados en la base de datos de personas procedentes tanto de este país como de Francia, Venezuela, Argentina e incluso Alemania.
También acudió el abogado Enrique Vila, con más de 20 años de trabajo enfocado en conectar personas adoptadas con sus padres naturales.

La voz de los cimientos rotos

El abogado valenciano Enrique Vila estuvo presente en el Colegio Oficial de Farmacéuticos de Murcia para hacer temblar muchas de las premisas sobre las que se soporta la confianza de los ciudadanos en sus instituciones más importantes: Estado e Iglesia. Vila supo que era adoptado desde joven y siempre quiso encontrar a su madre natural. A raíz de su búsqueda comenzó a asistir a otras personas con su misma situación y creó, hace ya 20 años, SOS Raíces, un despacho de ayuda profesional para personas que buscan encontrar su procedencia.
A sus manos llegaron muchos casos, entre los cuales había varios que levantaban sospechas importantes. Llegaron hijos de madres que no eran sus madres biológicas pero cuyas actas de nacimiento reflejaban que sí lo eran, es decir, que habían sido adoptados de forma irregular, lo que implicaba el falseamiento de actas y, por consiguiente, la corrupción administrativa.
El abogado, cuyo propio caso se correspondía con esas sospechas, abrió la caja de Pandora visitando aquellos hospitales y centros religiosos donde las madres robadas habían parido a lo largo de varias décadas. Pronto comenzó a encontrar coincidencias entre lugares, personal médico, auxiliares, religiosos y otros intermediarios. Después pasó a demostrar, con pruebas de ADN concluyentes sobre el parentesco de madres e hijos supuestamente biológicos, que los casos podían ser llevados ante un tribunal. Se encontraron algunas pruebas de que los bebés robados eran vendidos y se abrieron ataúdes vacíos de niños supuestamente muertos en el parto.
Enrique Vila narra su experiencia en esta entrevista con Matías Prats, en varios libros que ha publicado y en otros enlaces a los que se puede acceder a través de la página de SOS Raíces. Podemos invertir horas indagando los casos y percatándonos de la gravedad de una historia que comenzó en el franquismo en forma de represión política y poco a poco se fue convirtiendo en una cuestión lucrativa, traspasando la barrera de la Constitución de 1978 y la democracia española hasta pasados los años 80.
Actualmente, Vila tiene la intención y la esperanza de que el caso se trate como "crimen organizado", apunta que se entendería como "un delito contra la humanidad", apelando así al Tribunal Penal Internacional y de Derechos Humanos de Estrasburgo, ya que "es uno de los escándalos más grandes de la Europa occidental del siglo XX", declara. O, como poco, que el caso lo acoja la Audiencia Nacional y lo abarque de manera general en toda España.
Vila declara que hay jueces archivando casos por falta de pruebas cuando no hay evidencia más irrefutable que un análisis de ADN que demuestra la falsedad de un acta de nacimiento oficial. Situaciones, comenta, “vergonzosas, que no se pueden permitir” y que inducen a pensar que "hay una clara intención y una directriz no escrita para que los asuntos se archiven como sea". Esa reticencia judicial, a la que se suma la falta de facilidades de la administración pública para esclarecer los hechos y la circunstancia de que los centros religiosos que acogieron muchos de los partos que están bajo sospecha no permiten el acceso a sus archivos, están complicando aun más las cosas.
Es duro asimilar que desde sectores particulares del Estado y la Iglesia se hayan cometido delitos de este tamaño hasta tiempos tan recientes, pues pone en serias dudas morales a dos instituciones tan básicas en la concepción y construcción de España. Pero resulta inconcebible pensar que, habiendo víctimas vivas, se estén entorpeciendo procesos de investigación y justicia.
Tenemos la oportunidad en Murcia de comenzar con buen pie la búsqueda de la verdad, aunque salten chispas que quemen reputaciones. Como dijo la presidenta de la Asociación de Bebés Robados de Murcia, Inés Madrigal, “el Gobierno de Murcia, sea de la ideología que sea, debe mostrar apoyo y solidaridad en nuestras búsquedas” para que los cimientos de nuestro tejido social no terminen por desplomarse.

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